Cuando el PC de gaming no cumple
Los problemas de gaming rara vez tienen una sola causa. FPS bajos pueden deberse a driver gráfico antiguo, throttling térmico, poca RAM, cuello de botella en el procesador o ajustes que no encajan con tu monitor. Cierres al cargar suelen apuntar a errores de memoria, sobrecalentamiento o archivos de juego corruptos — pero también pueden ser fuente de alimentación o GPU defectuosa.
Muchos han comprado componentes caros que no alcanzan su potencial. Perfil RAM incorrecto en BIOS, Windows en modo de energía equivocado o programas en segundo plano que roban recursos son culpables habituales. También vemos clientes que montaron solos y acabaron con cables que bloquean el aire o una PSU demasiado débil para la gráfica.
Quieras optimizar un rig existente, montar desde cero o diagnosticar tras una actualización que no rindió — necesitas alguien que entienda toda la cadena del hardware al cliente de juego.

